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domingo, 29 de enero de 2012

CARTA DE AMOR A LA ESCUELA




I Certamen provincial de mensajes de amor a la Escuela Pública





Querida escuela pública:


Aunque el corazón tenga razones que la razón no entiende, no es nuestro caso. Te escribimos este “fragmento de ternura” desde el corazón, pero tenemos cientos de razones para quererte.


Antes incluso de saber de tu existencia ya se te requería. Quién si no se iba a ocupar de acoger a los hijos de los sin tierra, a las mujeres que querían adentrarse en el laberinto del alfabeto, a los soldados, peones en guerras sin gloria, que mandaban cartas de amor a novias lejanas. Quién se iba a ocupar de abrir sus aulas a los extranjeros de uno y otro lado de las fronteras; a l@s gitanos, a l@s sudakas, a l@s chin@s, pero también a l@s pobres, a l@s que intuyen los colores, a l@s que habitan el silencio.

Quién iba a dar cabida a quienes eligieron mover corazones, agitar conciencias e ideas. Dónde se iban a cobijar las familias que siempre buscaron para sus hijos el pan, pero también la sal del conocimiento, convencidas de que el saber los haría libres.

Por todo ello, te hemos querido y te queremos, escuela pública. Por todo ello, nos has enamorado a tantos y a tantas. Si no existieras, por todo ello, habría que inventarte.

Pero ya existes y cumplir años no ha hecho sino aumentar nuestro amor por ti. Porque te seguimos necesitando, como siempre; tal vez, ahora, más que nunca.

Porque sin ti no llegaremos a hacer nuestro este futuro incierto que maniata nuestros sueños. Porque en ti y contigo la democracia no será una entelequia; porque en ti y contigo borraremos las discriminaciones; porque en ti cabemos todos: los que creen y los que no, los que esperan y los desesperados, los negros, los blancos y los amarillos; los listos, los muy listos y los especiales; los que perciben los colores y los que solo los intuyen; los que se expresan con las palabras y los que hablan con sus manos; los mestizos; los de los centros y los periféricos,

“Perdona si te buscamos dentro de ti, pero es que queremos sacar de ti tu mejor tú (…) y tenerlo en alto como tiene el árbol la luz última que le ha encontrado al sol”


“¡Qué alegría más alta: vivir en los pronombres!”. El yo que no es solo, el tú que no es ajeno, el nosotros en el que nos reconocemos, el todos del mundo. “Plural todo, plural”. Piénsate así y deja que así te pensemos. Inagotable. Entonces, con el futuro como único horizonte, podremos decirte y decirnos: “Eso no es nada, aún. Buscad bien. Hay más”.

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